Entiendo que al hablar de brecha digital nos referimos a dos tipos de cosas. En primer lugar a las diferencias socioeconómicas que hay entre las comunidades que tienen acceso a Internet y en general a todo tipo de tecnologías relacionadas con la comunicación y la información y a las que no. En segundo lugar a la capacidad que hay entre distintos grupos para poder llegar a usar esas tecnologías.
Hay quien admite que la brecha digital desaparecerá, pues todo el mundo necesita tener acceso a las nuevas tecnologías y estas poco a poco se van expandiendo más y más. Para mi se han convertido en algo imprescindible. Pequeños detalles que hace 8 años no me eran necesarios ahora son casi vitales para mi supervivencia. Y aún así me puedo hallar en un caso de brecha digital. La brecha digital que hay en mi casa se encuentra pared con pared. No sé qué sería de mí sin un compañero de piso informático que me arregle la señal de Internet cada vez que se ralentiza, o me instala toda clase de antivirus que bloquean mi ordenador hasta que se hace necesario formatearlo y borrar todo. Porque yo todas esas cosas no las sé hacer, y no me preocupa mucho aprenderlas. En este caso supongo es mi culpa que exista esta especie de brecha digital a pequeña escala. Soy quizás una “autoexcluida”, y por tanto pienso que con este tipo de casos tardará mucho tiempo en desparecer la brecha digital.
Pero hay otro tipo de casos que no son los “autoexcluidos”, si no los excluidos de las TIC directamente, y de todo tipo de necesidades bastantes más básicas. No sé hasta qué punto a ellos les importará llegar a poseerlas y controlarlas, si antes no consiguen otras cosas. No creo que a los más de 100 muertos de ayer por intentar robar gasolina a un camión accidentado les interesase otra cosa que la propia supervivencia. Es muy probable que ellos ni siquiera supieran lo que era una Blackberry.
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