martes, 24 de febrero de 2009

La sociedad de la información


Al hablar de la sociedad de la información nos podemos posicionar ante dos teorías distintas, las de Javier Echeverría Esponda (profesor de investigación. Instituto de Filosofía CSIC) en Guipúzcoa, España, y Raffaele Simone (profesor de lingüística general en la Universidad de Roma).
El primero nos sugiere la idea de una nueva aparición de distintos espacios lingüísticos, denominándolos como e-lenguas. Esta idea tan sólo se recoge en lo que el denomina tercer entorno, las TIC. Éstas posibilitan la construcción de un nuevo espacio-tiempo social, en el que puede desarrollarse la sociedad de la información, provocando una profunda transformación de la estructura de las sociedades, ya que el primer y segundo entorno están referidos sólo al ámbito lingüístico del campo y la ciudad.
En mi opinión esto es simplificar demasiado.Pero continuando con la idea de este autor, el E3 es un nuevo espacio social en fase de emergencia, que implica una transformación cultural, social y mental. La ventaja de las TIC es que permiten actuar a distancia. Han dado lugar a la cibercultura. A la escritura electrónica, pues el habla de los primeros dos entornos son transferibles al tercero.La alfabetización digital implica nuevas competencias lingüísticas.
Por otro lado, el segundo autor, Raffaelel Simone, argumenta que a lo largo de la historia han habido cambios importantes en el modo de formación de conocimientos, con la aparición de la escritura y de la imprenta, lo que permitía leer y escribir. Hoy además se puede ver y escuchar, lo que se deriva en la tercera fase que es la degradación cualitativa del saber, ya que hay ujna gran cantidad de conocimientos, pero todos ellos mucho menos articulados y menos útiles. Nos introduce a un término denominado visión alfabética, que es " la modalidad de la visión que permite adquirir informaciones y conocimientos a partir de una serie lineal de símbolos visuales, ordenados unos tras otros". Se ha perdido la importancia de la visión alfabética y su soporte, el texto. Además de la escritura está el habla, que ofrece matices en la comunicación a los que otros medios no optan, y que los convierte en banales. En una sociedad a veces denominada del conocimiento, han aumentado estos, su acceso y modos de uso, pero por su complejidad a veces no pueden ser alcanzados. La lectura está en decadencia, y su principal adversario es la televisión.

Son propuestas muy diferentes. Lo que creo cierto es que estamos siendo testigos de cambios precipitados en muy poco tiempo, y que esas faltas de conocimiento que se dan a veces, en cualquiera de los entornos, deberían suplirse de alguna manera, con algún tipo de educación complementaria que ahora no nos planteamos apenas. Deberíamos preocuparnos de un aprendizaje autodidacta para completar nuestra formación, lo que nos permitiría adaptarnos al entorno que quisiésemos.

domingo, 1 de febrero de 2009

Brecha digital


Entiendo que al hablar de brecha digital nos referimos a dos tipos de cosas. En primer lugar a las diferencias socioeconómicas que hay entre las comunidades que tienen acceso a Internet y en general a todo tipo de tecnologías relacionadas con la comunicación y la información y a las que no. En segundo lugar a la capacidad que hay entre distintos grupos para poder llegar a usar esas tecnologías.

Hay quien admite que la brecha digital desaparecerá, pues todo el mundo necesita tener acceso a las nuevas tecnologías y estas poco a poco se van expandiendo más y más. Para mi se han convertido en algo imprescindible. Pequeños detalles que hace 8 años no me eran necesarios ahora son casi vitales para mi supervivencia. Y aún así me puedo hallar en un caso de brecha digital. La brecha digital que hay en mi casa se encuentra pared con pared. No sé qué sería de mí sin un compañero de piso informático que me arregle la señal de Internet cada vez que se ralentiza, o me instala toda clase de antivirus que bloquean mi ordenador hasta que se hace necesario formatearlo y borrar todo. Porque yo todas esas cosas no las sé hacer, y no me preocupa mucho aprenderlas. En este caso supongo es mi culpa que exista esta especie de brecha digital a pequeña escala. Soy quizás una “autoexcluida”, y por tanto pienso que con este tipo de casos tardará mucho tiempo en desparecer la brecha digital.

Pero hay otro tipo de casos que no son los “autoexcluidos”, si no los excluidos de las TIC directamente, y de todo tipo de necesidades bastantes más básicas. No sé hasta qué punto a ellos les importará llegar a poseerlas y controlarlas, si antes no consiguen otras cosas. No creo que a los más de 100 muertos de ayer por intentar robar gasolina a un camión accidentado les interesase otra cosa que la propia supervivencia. Es muy probable que ellos ni siquiera supieran lo que era una Blackberry.